El juego es una actividad esencial  para  el  afianzamiento  de las  áreas  implícitas en el desarrollo infantil,  por cuanto permite a los  infantes  ejecutar diversas experiencias  que le permiten no sólo interactuar  y socializar con sus semejantes sino también desarrollar  habilidades, destrezas, competencias, emulaciones  y medir sus posibilidades respecto al entorno. 

Es por ello que como adultos significativos de infantes debemos proveer y propiciar el juego libre, espontáneo, de acuerdo a sus intereses y necesidades, aptitudes y actitudes, cuyos ambientes sean adaptados en los cuales prevalezca un clima psicológico armónico, los  juguetes han de poseer diversas texturas, colores, olores, formas, tamaños, permitiendo la libertad de movimiento y experimentación, de manera que cada aspecto del desarrollo integral del niño pueda estimularse.

De acuerdo a lo expresado por Jean Piaget en su estudio sobre el desarrollo infantil, existen diferentes tipos de juego, según cada una de las etapas que se van suscitando, es así como durante la etapa sensorio motriz de 0 a 2 años predomina el juego funcional o de ejercicio; en  la etapa preoperacional de 2 a 6 años prevalece el juego simbólico y en la etapa de operaciones concretas se manifiesta el juego de reglas.

Lo más importante  del juego como estrategia que ha de estar supeditada a suplir las exigencias o necesidades de los infantes como seres lúdicos por excelencia, es que ha suscitarse a partir de los niños, siendo los adultos responsables, los mediadores que propicien la espontaneidad , de acuerdo a las exigencias del niño, procurando con mucha sutileza que se ejecute  de forma secuencial, organizada y funcional.

Una de las áreas que se estimula eficazmente a través de la actividad lúdica es el lenguaje en sus diferentes tipos, es decir, facilita el desarrollo del lenguaje interior, el lenguaje comprensivo y expresivo, el incremento del vocabulario, siendo lo primeros 7 años de vida determinantes y de notoria importancia para trazar las pautas a objeto consolidar el juego como estrategia que nos permita establecer una mejor relación con nosotros mismos y con el mundo circundante, a tal punto, como cuidadores, podemos implementar alguna acciones que con la finalidad  de promover el desarrollo del lenguaje, las mismas se especifican a continuación:

  • Utilizar las vocalizaciones (como la imitación de sonidos de medios de transporte, animales sonidos propios del cuerpo para ambientar la situación).
  • Describir los juguetes según su forma, textura, color, tamaño, cantidad (aumentando la comprensión).
  • Repetir sílabas y palabras, de manera exploratoria y sin juzgar (presentando patrones de pronunciación adecuados).
  • Jugar a  imitar  movimientos de los músculos de la cara y boca.
  • Establecer espera de turnos  en el juego (importante para la comunicación y la escucha).
  • Utilizar gestos para recrear las situaciones (acostarse y roncar simulando el sueño).
  • Proveer nuevas posibilidades dentro del juego, ampliar situaciones describiendo lo que sucede.
  • Reforzar positivamente las expresiones gestuales y verbales del  niño durante el juego.
  • Involucrarse en el juego para fortalecer el vínculo padre-hijo, hablarle durante el juego y permitir expresar lo que se siente por él.

Estas son algunas ideas que usted como cuidador puede implementar, ampliar y variar según las condiciones y particularidades del niño, recordemos que los juegos y juguetes tienen edades estipuladas según el desarrollo evolutivo y está en el adulto significativo realizar las adecuaciones para el niño.

María Antonieta Silva