En los últimos meses he recibido en consulta casos similares, niños de 2 a 3 años, con ninguna o pocas palabras, baja intención comunicativa y poco contacto visual, todos tienen en común una alta cantidad de horas frente a tablets, celulares y televisores; para mi es inevitable no establecer una relación causa-efecto entre ambos hechos, de manera que creo pertinente expresar mi punto de vista acerca de esta situación,aclaro que existen múltiples factores que intervienen en el desarrollo del lenguaje y en la interacción con el medio social, por cuanto ambos hechos son multicausales.

Al momento de utilizar un dispositivo electrónico somos receptores, con una actitud pasiva debido a que dicho elemento aporta mucha información y no solicita interacción, de hecho no importa si entendemos o no lo que estamos viendo; además existe la posibilidad de que el contenido tenga un nivel de comprensión inadecuado para el niño y en ocasiones el mismo es presentado con un lenguaje infantil que puede contribuir al estancamiento o involución de la comunicación, por lo tanto, es nuestro deber como adultos cuidadores verificar el contenido y limitar la cantidad de tiempo frente a las pantallas.

Cabe destacar que para que la adquisición de los 3 componentes del lenguaje, forma: ¿cómo comunico?, contenido: ¿de qué comunico? Y uso ¿para qué comunico?, es clave la imitación, el ver los labios y la interacción con el medio, de modo que la relación padres e hijos es sumamente importante en este proceso. En ocasiones por el afán del día a día tendemos a solucionar todas las necesidades básicas de los niños sin siquiera ellos pedirlo, si el niño observa que su cuidador acierta cada requerimiento, la necesidad de comunicar disminuirá, manteniendo al niño en su “zona de confort comunicacional”, utilizando poco lenguaje hablado, más gestos y manteniendo por más tiempo al llanto como forma de comunicación.

Es importante que los ayudemos en la transición del llanto a las primeras palabras, ¿cómo? compartiendo, jugando, involucrándonos con el medio que nos rodea, así como promoviendo el contacto físico, la observación, el probar y siendo guías “turísticos” del mundo para los niños, dándoles el nombre y descripción de la forma, color y función de las cosas, también hablando claro, sin aniñar las palabras y sin imitar el lenguaje de ellos que está sufriendo procesos de simplificación, nosotros debemos dar el patrón y ellos imitarnos (no al revés).

El uso de tablets, celulares, televisores como pseudo-cuidadores, reemplazo, muleta (mientras hago quehaceres) es una estrategia que podemos usar con tiempo limitado, vigilando contenidos y con acompañamiento.

Procuremos que la primera infancia sea motivante, alegre, entretenida, llena de colores, juego y exploración.

María Antonieta Silva